
Los adolescentes que fuman podrían estar trazando su camino hacia una depresión en la fase adulta de su vida, según un estudio de la Florida State University y dirigido por el profesor de Psicología Carlos Bolaños, que determina que la nicotina en los adolescentes induce a un estado parecido a la depresión caracterizado por una carencia de placer y crecimiento de la sensibilidad en el futuro.
Se trata de un descubrimiento “único” ya que es el primer informe que se realiza que revela “que el consumo de nicotina en edades tempranas puede tener secuelas neurobiológicas a largo plazo, como, por ejemplo, desórdenes de humor” dijo Bolaños.
Los investigadores llegaron a esta conclusión tras inyectar nicotina a un grupo de ratas adolescentes dos veces al día, mientras que a otro grupo le administraron la misma dosis de salina, ambos durante 15 días. Después de este período de tratamiento, se sometió a los animales a varios experimentos diseñados para descubrir cómo reaccionarían a situaciones agotadoras y como responderían tras ofrecerles una recompensas. De este modo, los expertos encontraron cambios conductuales sintomáticos de depresión en el momento que había pasado una semana desde el cese de nicotina y -lo más sorprendente- con que la exposición a la nicotina durante la adolescencia sea de un día, esto ya puede tener efectos duraderos.
“Algunos animales de nuestro estudio fueron expuestos a la nicotina una sola vez” dijo Bolaños en un artículo publicado en ‘Neuropsychopharmacology”, en el que también añadió que para su equipo “fue sorprendente revelar que un día solo de exposición de nicotina potencialmente podría tener tales secuelas negativas a largo plazo”.
Así, las ratas que fueron expuestas a la nicotina desarrollaron comportamientos sintomáticos de depresión y la ansiedad. Los investigadores fueron capaces de aliviar los síntomas de las ratas con medicamentos antidepresivos o, irónicamente, más nicotina. De modo interesante, los roedores adultos que fueron expuestos al mismo régimen de nicotina que los adolescentes no mostraron rasgos parecidos a una depresión. Todavía se desconocen los motivos concretos de este comportamiento y cuáles son las secuelas cerebrales del consumo de tabaco, pero, según destacan los científicos, la exposición a la nicotina tiene efectos tóxicos en varias regiones cerebrales y sistemas de neurotransiciones en los distintos períodos de desarrollo.
Las conclusiones del estudio subrayan la necesidad de una investigación más profunda para hallar el por qué ocurre esto. Los expertos conocían desde hace tiempo que hay una conexión entre fumar y los desórdenes de humor, sin embargo ellos no habían sido capaces de afirmar que uno fuera consecuencia del otro, sólo hasta ahora, puesto que hay muchos otros factores que influyen en el comportamiento humano.
“El mensaje a la gente joven desde luego es que no fumen y hasta que ni lo intenten” apuntó Bolaños. “Si ellos deciden comenzar a fumar, deberán ser conscientes de los efectos que tiene a largo plazo y que el fumador de un cigarrillo, incluso consumido de manera ocasional, puede tener efectos sobre su sistema cerebral”, dijo.
Vía | EuropaPress




