
• Antidepresivos: Existe un fármaco comercializado, inicialmente destinado a ser utilizado como antidepresivo, que ha demostrado en múltiples estudios su eficacia para tratar el hábito tabáquico. Su médico le informará al respecto. Insistimos en la necesidad de ir a él. Un antidepresivo, cualquiera de ellos, tiene tantos potenciales efectos secundarios que puede parecer peligroso tomarlo a demanda, sin ningún control por parte de nuestro médico de referencia.
• Fuerza de voluntad: Mucha gente se plantea ir disminuyendo la cantidad de cigarrillos que fuma diariamente. Con respecto a este mecanismo, hemos de desmontar una serie de mitos. No todos los cigarrillos tienen el mismo “peso específico” en la adicción. Nos explicaremos. Existen dos tipos de cigarrillos entre los fumados habituales: los fácilmente prescindibles y los que demuestran nuestra adicción. Así, el primer cigarrillo de la mañana es tan importante que muchos de los test que estudian la dependencia de las personas al tabaco tienen una cuestión referida a este primer cigarrillo. Pruebe a dejar de fumar este cigarro, o a fumárselo más tarde que de costumbre, y notará que su cuerpo se lo demanda.