
La adicción a la cocaína se incrementó sensiblemente hacia fines de los 80 y a principios de los 90 sin embargo en este momento está disminuyendo.
La cocaína se puede inhalar (“aspirar”) o disolverse en agua y administrarse por vía intravenosa. Cuando se mezcla con heroína para uso intravenoso, la combinación se conoce como “chute”.
A través de un simple procedimiento químico, la cocaína se puede convertir en una forma para fumar conocida como base libre o crack. Al fumarla, produce una euforia (sensación de gozo) instantánea e intensa que es atractiva para los adictos. Otros efectos abarcan:
* Sentimientos de mayor confianza y vigor
* Menos inhibición
* Insensibilidad local
* Estimulación potente del sistema nervioso central
El crecimiento del consumo y de la dependencia de la cocaína probablemente ocurre debido a que produce un estímulo extremadamente gratificante de muy corta duración. Esto estimula al consumidor a utilizarla con más frecuencia y regularidad para recibir los efectos deseados.
Tanto la necesidad de usar cantidades mayores de drogas para lograr el mismo efecto (tolerancia) como la dependencia pueden ocurrir con el uso regular de la cocaína. Los consumidores habituales pueden experimentar:
* Depresión
* Pérdida del interés por el estudio, el trabajo, la familia y los amigos
* Pérdida de la memoria
* Cambios en el estado anímico
* Problemas de sueño
* Aislamiento social
Debido a que el alto consumo puede provocar paranoia, los consumidores de cocaína se pueden tornar violentos.
Vía | MedlinePlus




