Como sucede con casi todas las drogas sintéticas, que luego entran al mercado negro para usos ilícitos, la ketamina es un anestésico general que actualmente se sigue usando clínicamente en cirugía menor, cirugía ocular y para el recambio de gasas en grandes quemaduras. Sus características psicodélicas fueron descubiertas después de que un número grande de pacientes informó sobre lo que sentían al salir de la anestesia. Experimentos posteriores mostraron que una dosis mucho menor que la anestésica produce una experiencia psicodélica de gran intensidad.
Entre tales efectos psicodélicos, el doctor Zavaleta, médico farmacólogo, menciona una sensación de que la mente ha sido separada del cuerpo: “el uso indebido de ketamina hace alucinaciones y experiencias fuera del cuerpo que se inician al minuto, si la aplicación es por vía endovenosa. Se entra a un estado de inconsciencia acompañado de ausencia o falta de percepción del dolor”.