
El tratamiento de mantenimiento con metadona puede llevar a que los pacientes que son dependientes de heroÃna permanezcan en los programas de tratamiento y reduzcan el consumo de drogas. Sin embargo, no es eficaz en todos los adictos y entre un 15% y 25% de ellos no responde al tratamiento.
Para ellos, y de la mano de un grupo de cientÃficos estadounidenses y canadienses, llegan las ‘buenas nuevas’. Un estudio corrobora que las inyecciones del principio activo de la heroÃna (diacetilmorfina) ayudan a conservar en tratamiento a algunos de los ‘enganchados’ a esta sustancia, además de alejarlos de las drogas y de los actos delictivos.
No es la primera vez que se constata la eficacia de proporcionar heroÃna a los dependientes de ella. España ha sido uno de los paÃses pioneros en demostrarlo. AsÃ, en 2003, un equipo de la Escuela Andaluza de Salud Pública empezó a suministrar heroÃna a un grupo de heroinómanos y comparó sus efectos con los de la metadona en otro grupo de enfermos. El ensayo, uno de los primeros del mundo, se desarrolló con pacientes que habÃan fracasado en terapias de deshabituación con la terapia clásica. Los datos, publicados en ‘Journal of Abuse of Treatment’ mostraron una menor tasa de delincuencia y una mejorÃa de la situación social de los participantes.
Ahora, la nueva investigación, publicada en el más reciente ‘The New England Journal of Medicine’ y liderada por Eugenia Oviedo-Joekes, de la Universidad British Columbia en Vancouver (Canadá), se ha llevado a cabo con 226 adictos que cumplÃan los siguientes requisitos: tener más de 25 años, inyectarse heroÃna a diario durante una media de cinco y no haber cambiado de residencia en los últimos 12 meses. “Los participantes habÃan tenido como mÃnimo dos tratamientos previos contra la adicción a la heroÃna y un intento al menos de mantenimiento con metadona. No obstante, no podÃan haber estado en terapia los seis meses previos a iniciarse el ensayo”, aclaran los autores.
El principio activo de la droga
Mientras que 111 de ellos fueron designados a obtener metadona oral, a otros 115 se les administraron ‘inyecciones de heroÃna’ con una dosis máxima de 1.000 miligramos diarios. “Otro pequeño grupo (25) fue asignado a obtener inyecciones de hidromorfina, un derivado sintético de la morfina”, agregan.
Los cientÃficos evaluaron a los participantes a los tres, seis, nueve y 12 meses de iniciarse el ensayo. Los datos revelan que un 87% de los pacientes del grupo que obtuvo las inyecciones se mantuvo en terapia en comparación con el 54% de los del grupo de metadona. Además, un 67% de los miembros del primer grupo dejó el consumo de drogas en comparación con el 47% de los del segundo. En el caso de los que recibieron la hidromorfina, los datos [logrados con pruebas de orina] demuestran que ninguno habÃa seguido el tratamiento.
Más datos positivos y favorables a las inyecciones de diacetilmorfina hacen alusión a que “aunque los enfermos de ambos grupos [heroÃna y metadona] mejoraron en otras variables que fueron evaluadas, lo cierto es que los que recibieron las inyecciones prosperaron más en su estatus médico y psiquiátrico, en su situación laboral y en las relaciones familiares y sociales”.
La metadona, según los investigadores, debe ser el tratamiento de primera alternativa para la mayorÃa de los pacientes. Sin embargo hay un subgrupo que no se beneficia de esta terapia y en los que las inyecciones se muestran eficaces y seguras como tratamiento coadyuvante para que estos pacientes más graves no permanezcan al margen del sistema sanitario.
Insisten, no obstante, en que dada posible existencia de efectos secundarios asociados a la terapia (en el estudio se produjeron 10 casos de sobredosis y seis de ataques epilépticos) se deberÃa administrar en centros médicos.
VÃa | El Mundo
